- El Ayuntamiento avanza en la elaboración de nuevos instrumentos para ordenar zonas específicas de crecimiento y mantiene en proceso declaratorias para áreas con riesgo geológico.
A poco más de dos meses de que el Cabildo aprobara el Programa de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Tijuana 2025-2040 (PDUCPT), el municipio avanza en la elaboración de nuevos instrumentos para ordenar zonas específicas de crecimiento, entre ellos el Programa Parcial de Desarrollo Urbano de Valle Redondo, mientras mantiene en proceso declaratorias para áreas con riesgo geológico.
El nuevo PDUCPT establece un horizonte de planeación hacia 2040 y busca orientar el crecimiento del Centro de Población bajo criterios de desarrollo urbano, movilidad, vivienda y gestión de riesgos. El instrumento contempla estrategias, políticas, normas y lineamientos para regular el desarrollo territorial de la ciudad.
Antecedente: Preocupa a residentes de Playas de Tijuana aprobación del PDUCPT 2025-2040
El programa representa una actualización del esquema de planeación que tenía como referencia el PDUCPT 2010-2030. El IMPLAN plantea estos instrumentos como parte del marco técnico para orientar la planeación, zonificación, gestión y regulación del desarrollo urbano de Tijuana.
Valle Redondo entra nuevamente a la agenda de planeación
Como parte de esta nueva etapa, el Cabildo autorizó iniciar la elaboración del Programa Parcial de Desarrollo Urbano de la Zona de Valle Redondo, en la Delegación Presa Este, y encargó al IMPLAN desarrollar el instrumento conforme a la legislación aplicable.
El programa todavía no constituye una autorización definitiva de usos de suelo ni de densidades para la zona. El instrumento deberá ser elaborado y posteriormente sometido al procedimiento correspondiente para su aprobación.
Un documento institucional del IMPLAN identifica para el Programa Parcial de Desarrollo Urbano de la Zona de Valle Redondo una población potencial de 123 mil 269 personas y una población objetivo de 59 mil 493. Las cifras forman parte de la información con la que el instituto dimensiona el programa y no representan, por sí mismas, una autorización para alojar ese número de habitantes.
La zona cuenta además con antecedentes de planeación urbana. Documentos municipales anteriores plantearon criterios relacionados con usos de suelo, aprovechamiento de predios, estructura vial y dotación de infraestructura.
El nuevo programa deberá definir y actualizar esos criterios dentro del marco de planeación que tendrá como horizonte el año 2040.
Crecimiento urbano frente a zonas de riesgo
La actualización de la planeación ocurre al mismo tiempo que el Ayuntamiento trabaja en instrumentos para regular los usos y destinos del suelo en áreas afectadas por inestabilidad del terreno.
Entre las zonas consideradas en estos procesos se encuentran Sánchez Taboada y Anexa Sánchez Taboada, así como sectores de San Antonio de los Buenos, entre ellos La Sierra, Roberto Curiel, Lomas del Rubí, Tejamen, Ampliación Tejamen, Ignacio Ramírez y Cumbres del Rubí. También existe un proceso de consulta pública relacionado con Camino Verde. El IMPLAN mantiene una plataforma para dar seguimiento a los procesos de consulta y aprobación de instrumentos de planeación.
Las declaratorias buscan establecer usos y destinos del suelo compatibles con las condiciones de riesgo, con el propósito de evitar que el crecimiento urbano continúe generando exposición de población e infraestructura en terrenos susceptibles a deslizamientos.
El antecedente técnico de Sánchez Taboada muestra la dimensión del problema. Un estudio de IMPLAN identificó en 2018 un polígono de 10.35 hectáreas considerado de alto riesgo, con 137 viviendas que presentaban distintos grados de daño y 224 predios afectados.
La movilidad como parte de la planeación
La nueva planeación también tendrá que coordinarse con los instrumentos de movilidad existentes.
El Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable de Tijuana (PIMUS) 2019-2040 contempla movilidad peatonal y ciclista, transporte público, vehículos particulares y transporte de carga. El instrumento busca servir como referencia para la toma de decisiones de autoridades, desarrolladores, transportistas y otros actores relacionados con el desarrollo urbano.
La coordinación entre ambos instrumentos será relevante para las zonas que incorporen nuevo desarrollo, ya que la expansión urbana requiere vialidades, transporte, infraestructura hidráulica, servicios y equipamiento.
Entre los trabajos desarrollados por el IMPLAN se encuentra también el Estudio Vial del Corredor Industrial de la Zona Este, identificado dentro de sus proyectos de planeación.
Una ciudad que sigue creciendo
La necesidad de actualizar estos instrumentos también puede observarse en la expansión que ha experimentado la mancha urbana.
De acuerdo con indicadores del IMPLAN, entre 2010 y 2019 el área urbana de Tijuana pasó de 34 mil 365.42 a 43 mil 451.40 hectáreas, un incremento de aproximadamente 9 mil 86 hectáreas en nueve años.
El propio IMPLAN ha señalado históricamente que el crecimiento urbano de Tijuana ha generado presiones sobre el uso de suelo, infraestructura, servicios y equipamiento, lo que hace necesario mantener mecanismos de seguimiento y actualización de la planeación.
Con el PDUCPT 2025-2040 aprobado y nuevos programas parciales y declaratorias todavía en desarrollo, el reto para Tijuana será trasladar los instrumentos de planeación a decisiones concretas sobre dónde crecer, bajo qué condiciones, qué zonas deben quedar restringidas y qué infraestructura deberá acompañar el desarrollo.
Por ahora, el nuevo programa de Valle Redondo permanece en etapa de elaboración, por lo que todavía no existen parámetros definitivos públicamente aprobados sobre su superficie, densidades o usos de suelo.
La siguiente etapa será definir esos parámetros y comprobar cómo la nueva planeación se traduce en decisiones concretas sobre crecimiento, infraestructura, movilidad y restricciones en zonas de riesgo.




