- La organización recomienda inspeccionar árboles de gran tamaño, priorizar especies nativas adecuadas al entorno y realizar evaluaciones técnicas para prevenir caídas en vialidades y espacios públicos.
La planeación del arbolado urbano requiere considerar tanto la selección de especies como su mantenimiento y estabilidad, señaló Nación Verde, tras la caída de un eucalipto sobre un vehículo en la Vía Rápida Poniente de Tijuana, el pasado 17 de octubre.
Octavio López, CEO de la organización, indicó que el incidente, registrado a la altura de la avenida Diego Rivera, en la Zona Río, evidencia la importancia de revisar las condiciones de los árboles ubicados cerca de calles y espacios públicos, especialmente ante las lluvias y las fuertes ráfagas de viento.
El directivo explicó que los ejemplares de gran tamaño requieren una valoración que considere su estructura, dimensiones, sistema de raíces y condiciones de desarrollo. Agregó que la inclinación del tronco, las raíces expuestas, el levantamiento del terreno y el deterioro visible son señales que deben revisarse para identificar posibles riesgos.
De acuerdo con López, la saturación del suelo por las precipitaciones y las ráfagas de viento pueden aumentar la probabilidad de caída de árboles que ya presentan problemas estructurales. Por ello, recomendó realizar inspecciones preventivas y determinar las intervenciones necesarias mediante evaluaciones técnicas individuales.
La organización también planteó dar prioridad a especies nativas de Baja California, por su adaptación a las condiciones climáticas regionales y sus posibles beneficios para la biodiversidad. Sin embargo, señaló que su incorporación debe acompañarse de una selección adecuada para cada espacio y de mantenimiento permanente.
El manejo del arbolado puede incluir labores de conservación, mantenimiento, retiro o sustitución de ejemplares cuando especialistas identifiquen un riesgo significativo. Estas decisiones, sostuvo López, deben responder a las condiciones particulares de cada árbol y a su ubicación.
Para la planeación urbana, el reto consiste en integrar vegetación que contribuya a mejorar los espacios públicos sin descuidar la seguridad de peatones, automovilistas y residentes. Esto implica dar seguimiento al arbolado existente y considerar las características del entorno al diseñar nuevas áreas verdes.



