- La planta tendrá capacidad para procesar más de 2 mil litros de agua por segundo y busca incrementar hasta 45% la disponibilidad del recurso para Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada.
El Gobierno de México colocó la primera piedra de la Planta Desaladora de Playas de Rosarito, proyecto incorporado al Plan Nacional Hídrico para ampliar las fuentes de abastecimiento de agua potable en la zona costa de Baja California.
La obra contempla una inversión superior a 15 mil millones de pesos, de los cuales cerca de 10 mil 500 millones serán aportados por la Federación, de acuerdo con la información presentada durante el inicio de los trabajos.
La planta tendrá capacidad para desalinizar más de 2 mil litros de agua por segundo, mediante procesos de tratamiento de alta eficiencia energética. El proyecto busca incrementar hasta en 45% la disponibilidad de agua potable para Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada.
De acuerdo con el Gobierno de México, la infraestructura permitirá incorporar el agua de mar como una fuente adicional de abastecimiento para una región cuyo crecimiento urbano ha incrementado la presión sobre las fuentes disponibles.
Infraestructura complementaria
El proyecto contempla además obras complementarias a cargo del Gobierno de Baja California, con una inversión estimada en 4 mil 600 millones de pesos.
Estas acciones estarán orientadas a mejorar la distribución del recurso hacia las colonias y conectar la nueva fuente de abastecimiento con la infraestructura hidráulica existente, de manera que el incremento en la producción de agua pueda traducirse en mayor disponibilidad para los usuarios.
La conclusión de la planta está prevista para 2029. Con su entrada en operación, el proyecto se integrará al sistema regional de abastecimiento de agua de la zona costa.
El director general de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales López, señaló que la obra permitirá atender parte del déficit de agua potable asociado al crecimiento de Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada.
Además de ampliar la oferta de agua, el proyecto incorpora tecnologías orientadas a reducir el consumo energético y los costos de operación.
La construcción de la desaladora representa así una ampliación de la infraestructura estratégica de Baja California, particularmente para una región donde el crecimiento urbano, habitacional e industrial mantiene una demanda creciente de servicios hidráulicos.




