La frontera se posiciona como destino atractivo para inversionistas y compradores.
Aunque la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha generado cautela en algunos sectores productivos, el mercado inmobiliario de Tijuana continúa ofreciendo oportunidades para quienes buscan inversiones de largo plazo, gracias a una demanda que se mantiene constante.
Así lo señaló Lersa Mercadillo, asesora inmobiliaria, quien explicó que la incertidumbre puede retrasar decisiones en industrias como la manufactura y la automotriz, pero no modifica la relación económica que existe entre Tijuana y San Diego, una de las regiones binacionales con mayor actividad del país.
“Hoy el inversionista exitoso ya no busca únicamente el precio más bajo, sino que busca proyectos con certeza jurídica, desarrolladores que cumplan lo que prometen y ubicaciones con una plusvalía sostenible”, afirmó.
La especialista indicó que, en periodos donde existen dudas sobre el comportamiento de la economía, muchos inversionistas optan por destinar su capital a bienes raíces, al considerarlos una alternativa con mayor estabilidad frente a otros instrumentos.
En ese sentido, comentó que actualmente quienes adquieren un inmueble analizan con mayor detalle aspectos como la experiencia del desarrollador, el avance físico de la obra, la calidad constructiva, la ubicación y el tiempo estimado para comenzar a obtener ingresos por rentas.
“La integración económica entre Tijuana y San Diego sigue generando una demanda permanente de vivienda por parte de ejecutivos, profesionistas y personas que realizan actividades de negocio entre ambos países, por lo que el mercado mantiene fundamentos sólidos”, destacó.
Lersa Mercadillo agregó que la cercanía con California continúa siendo uno de los principales factores que sostienen la actividad inmobiliaria de la ciudad, ya que existe un flujo constante de personas que requieren opciones de vivienda por motivos laborales, comerciales o de inversión.
Finalmente, consideró que, más allá de los cambios que puedan derivarse de la revisión del T-MEC, los inversionistas deben centrar sus decisiones en proyectos bien estructurados, con respaldo jurídico y desarrollos que ofrezcan condiciones favorables para generar valor en el largo plazo.




