- Las interrupciones y el bajo voltaje en la red eléctrica han afectado equipos hidráulicos de CESPT y provocado falta e intermitencia de agua en 59 colonias de Tijuana y Playas de Rosarito.
Las fallas e intermitencias en el suministro de energía eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han afectado la operación de equipos de bombeo de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), provocando interrupciones y falta de agua potable en distintos sectores de Tijuana y Playas de Rosarito.
De acuerdo con la CESPT, las variaciones de voltaje han impedido mantener en operación estable diversas instalaciones hidráulicas, lo que afecta principalmente el suministro hacia las partes altas de ambas ciudades. El organismo informó que su personal permanece en las instalaciones para reactivar los equipos una vez que el suministro eléctrico alcance condiciones estables.
El impacto alcanzó a 59 colonias, ubicadas en los distritos Valenzuela, Florido, Rosarito, Reforma, Juan Ojeda, Aldo Esqueda y Paraíso, de acuerdo con información difundida por la propia CESPT.
Entre los sectores afectados se encuentra Villa del Campo, donde residentes señalaron haber acumulado hasta tres días sin agua. La situación se presentó mientras persistían las altas temperaturas y los cortes de energía en diferentes puntos de Tijuana.
La afectación evidencia la dependencia entre la infraestructura eléctrica y la operación de los sistemas de agua potable. Cuando los equipos de bombeo dejan de operar o trabajan bajo condiciones inestables de voltaje, la recuperación de los niveles de los tanques de distribución también se retrasa, particularmente en las zonas elevadas.
En paralelo, las interrupciones eléctricas han generado afectaciones en viviendas, comercios e industrias. Durante los primeros días de septiembre se registraron apagones prolongados en distintos sectores de Tijuana, mientras CFE ha señalado diferentes factores asociados a las fallas, entre ellos daños a infraestructura, vandalismo y sobrecargas.
El problema también ha comenzado a ser abordado desde la perspectiva de infraestructura productiva. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana informó que un diagnóstico elaborado con organismos empresariales proyecta una necesidad de casi 700 megawatts adicionales durante los próximos cinco años, principalmente por el crecimiento de empresas que ya operan en la ciudad.
A esta presión se suma la exigencia de Unidos por Tijuana, agrupación que anunció que solicitará por escrito a la CFE información sobre las causas de los cortes registrados en la ciudad y las medidas que implementará para prevenir nuevas interrupciones.
El escenario coloca a la infraestructura eléctrica como un factor que trasciende el suministro de energía: sus fallas pueden repercutir en otros servicios esenciales, como el abastecimiento de agua, además de generar costos operativos para hogares, comercios e industrias.
Para Tijuana y su zona metropolitana, la situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la infraestructura de distribución eléctrica y su capacidad de respuesta ante una demanda creciente, particularmente en una región donde el crecimiento urbano, industrial y habitacional incrementa la presión sobre los servicios públicos.




