- La discusión energética en Tijuana revela una brecha entre planeación e implementación: mientras se proyecta infraestructura suficiente, empresas enfrentan demoras que podrían incidir en el ritmo de inversión y desarrollo urbano.
Capacidad proyectada y expectativas de inversión
El dinamismo industrial y urbano de la ciudad vuelve a colocar al suministro eléctrico en el centro del debate económico regional. Mientras proyecciones recientes apuntan a que existe capacidad energética disponible para atraer nuevas inversiones, representantes del sector productivo advierten que los tiempos de conexión a la red continúan siendo un obstáculo para la expansión industrial.
Informes difundidos en medios económicos nacionales sostienen que la infraestructura eléctrica existente permitiría respaldar proyectos manufactureros y logísticos vinculados al nearshoring, fenómeno que ha reforzado el papel estratégico de la frontera norte en la relocalización de cadenas productivas. Desde esta perspectiva, la disponibilidad energética formaría parte de los factores que mantienen a la ciudad como destino atractivo para el capital industrial.
Obstáculos en la disponibilidad efectiva de energía
Sin embargo, la visión del sector productivo introduce matices relevantes. Organismos empresariales han señalado que diversas compañías enfrentan retrasos en la obtención de dictámenes de factibilidad eléctrica, lo que ha pospuesto ampliaciones de planta y decisiones de inversión. Estas gestiones dependen de la red administrada por la Comisión Federal de Electricidad, cuya capacidad operativa y tiempos regulatorios se han convertido en variables determinantes para el desarrollo industrial.
Desde la Cámara Nacional de la Industria de Transformación se ha advertido que el problema no radica necesariamente en la inexistencia de energía, sino en los procesos requeridos para su disponibilidad efectiva. En términos técnicos, la capacidad instalada del sistema puede ser suficiente en proyección, pero la conexión real depende de ampliaciones de red, subestaciones, permisos y tiempos administrativos que inciden directamente en la viabilidad de los proyectos.

Infraestructura estratégica y competitividad regional
En el ámbito local, organismos empresariales han coincidido en la necesidad de fortalecer la infraestructura estratégica. Tanto el Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana como Desarrollo Económico e Industrial de Tijuana han señalado que la disponibilidad oportuna de energía, junto con el agua y la movilidad urbana, será determinante para sostener la competitividad regional ante el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones.
El caso refleja un reto estructural para las ciudades industriales contemporáneas: la competitividad ya no se define únicamente por la ubicación geográfica o el costo laboral, sino por la sincronización entre infraestructura urbana, planeación energética y certidumbre regulatoria. En regiones con alto dinamismo manufacturero, como la frontera norte, estas variables se convierten en factores estratégicos para sostener el crecimiento económico.
Energía y desarrollo urbano
En este contexto, el debate energético en la ciudad trasciende lo técnico y se inserta en la agenda de desarrollo urbano. La expansión de parques industriales, la llegada de nuevas inversiones y el crecimiento habitacional incrementan la presión sobre servicios estratégicos, particularmente la energía eléctrica, cuya disponibilidad oportuna resulta clave para consolidar proyectos productivos.
En una ciudad donde el crecimiento industrial avanza con rapidez, la disponibilidad energética deja de ser un asunto técnico y se convierte en una condición estratégica. La forma en que se resuelva la brecha entre capacidad proyectada y acceso real al suministro eléctrico marcará no solo el ritmo de inversión, sino también la posición de la región dentro del mapa industrial del país.




